En medio de una gira con Soundgarden, que marcaba el regreso de la clásica banda grunge, y en medio de un proceso creativo que lo tenía escribiendo nuevos temas, Chris Cornell decide terminar con su vida ahorcándose en el baño del hotel en Detroit, poco después de haber realizado un exitoso concierto con todas las entradas agotadas. Si bien aún está pendiente el informe toxicológico que comprobaría si el suicidio fue motivado por el consumo de ansiolíticos o alguna otra droga, el hecho es que con su muerte, Chris Cornell ha engrosado la lista de artistas que han cometido suicidio, uniéndose a figuras como Kurt Cobain, Ian Curtis, Jim Morrison y tantos otros, incluida la chilena Violeta Parra.

La trágica muerte de Cornell nos obliga a enfrentar, una vez más, la ineludible correlación que existe entre la música y la (falta de) salud mental. A los músicos muertos por suicidio se les unen muchos más afectados por abuso de sustancias, ansiedad, depresión, crisis de pánico o desórdenes alimenticios. Cuando la vulnerabilidad emocional de los artistas deja de ser un mito romántico a lo sexo, drogas y rock and roll y se convierte en una amenaza real a la integridad física, se hace necesario observar de cerca, buscar causas, y esbozar estrategias de prevención.

Institucionalidad

7 de cada 10 músicos reporta haber sufrido trastornos mentales, según un estudio realizado por la fundación británica Help Musicians UK en 2016. Esto hace que un músico sea 3 veces más susceptible a sufrir enfermedades mentales que el común de las personas.

Campaña de donativos desarrollada por Help Musicians UK.

Como personas creativas, los músicos muchas veces componemos en base a nuestros momentos dolorosos y deseos íntimos, enfrentándonos a nuestros lados oscuros por décadas para seguir componiendo. A esto se suma la presión de enfrentar permanentemente el rechazo; estás en una situación en la que incurres en el acto íntimo de compartir tus vulnerabilidades con extraños, promotores, sellos, agencias, sólo para ser rechazado o ignorado en el 99% de los casos”. Esta observación viene de Chris Sheehan, cantautor británico, que trabaja como Coordinador de vínculos con la Industria Musical en Help Musicians UK y como CEO de su propia organización de music publishing, desarrollo de shows musicales éticos y eventos de networking, Karousel Music. Desde ambas veredas, Chris ha trabajado para hacer de la industria de la música un espacio más acogedor y empático con artistas y managers, controlando los factores de competitividad e inestabilidad que los aíslan y los hacen particularmente susceptibles a sufrir de afecciones a la salud mental.

Chris Sheehan en una de sus charlas para la alianza entre Help Musicians UK y Karousel Music

En Latinoamérica, si bien no existen a la fecha estudios que midan la incidencia de enfermedades mentales en artistas y músicos, se observa que las condiciones que promueven estos problemas en Reino Unido (precariedad laboral, inestabilidad económica, stress y rechazo) existen en el continente también, muy posiblemente en un grado de mayor gravedad.

 

 

Las presiones de la industria

Con las transformaciones de las últimas dos décadas, la industria de la música ha otorgado a los artistas más control respecto a su propio trabajo, lo que se traduce en más oportunidades para desarrollar y publicar material. “De pronto tu trabajo como artista no es sólo escribir e interpretar canciones, sino también ser promotor, manager, productor e ingeniero en sonido”, señala Sheehan. “Es un avance que en teoría ha sido muy positivo pero que en la práctica pone más y más presión en los artistas, lo que se suma a otros factores estresantes como largas giras, pocas horas de sueño, y el consumo excesivo de alcohol y drogas en conciertos y eventos de networking”.

En Reino Unido, Help Musicians UK se encarga de atender y escuchar a músicos que sufren de enfermedades mentales y adicciones, dirigiéndolos a donde pueden recibir ayuda y en ocasiones pagando por sus tratamientos para que puedan seguir trabajando. “La idea que está desarrollando el equipo de Salud de la fundación es poder ofrecer en el futuro cercano una completa red de servicios de salud para músicos, con profesionales calificados que puedan otorgar la ayuda necesaria, que en muchos casos puede significar la diferencia entre la vida y la muerte de un artista en problemas”.

 

Una Mirada desde Chile

En un momento en que la institucionalidad chilena muestra compromiso por la internacionalización de la música independiente y se evidencia el aporte del sector creativo al PIB del país, es fundamental mejorar las condiciones en que se desarrolla la actividad artístico-musical, y desarrollar mecanismos para medir la correlación entre la industria de la música y enfermedades mentales. Chile es el país con la mayor tasa de trastornos mentales en Latinoamérica, y esto amerita mayores estudios para medir el impacto de esto en la productividad de los chilenos, y, en particular, en aquellos que por la naturaleza de la industria y del trabajo que realizan se encuentran más expuestos a sufrir los embates de una enfermedad mental. Sin duda los músicos y profesionales de la industria de la música se encuentran dentro de este espectro.

Según cifras cotejadas por Proyecto Trama, en Chile casi el 30% de los trabajadores de la cultura no ha recibido remuneración por su trabajo en el último mes. Su estudio acerca del Trabajador Cultural en Chile también identifica una alta vulnerabilidad en artistas, quienes presentan alta dedicación a sus labores, pero baja formación y bajos ingresos.

Considerando que en Chile la música independiente representa el 98% de la industria, es posible extrapolar estas condiciones a la realidad nacional.

 

No sólo es preciso proteger a los artistas sino a los que trabajan de cerca con ellos, en particular los managers”, recomienda Sheehan. “Los managers están sujetos a inmensas cantidades de stress, a cargo de 5 o 6 clientes (bandas o artistas) a quien debe ayudar a hacer sus sueños realidad, y vivir de un pequeño porcentaje de las ganancias de ellos”.

Sólo después de tener un diagnóstico del problema es posible negociar y repensar las condiciones de desarrollo del trabajo de los profesionales de la música, y entregar el apoyo y las herramientas de prevención adecuadas para cada caso.

 

Texto Catalina Herrera @cata_herreraa | Fotos fuente de la Fundación Help Musicians UK y del sitio del artista.