Editorial: Enero 2018

Comenzamos un nuevo año y es inevitable hacer el ejercicio de proponernos mejoras, acciones a desarrollar y metas para el 2018, que aunque suenen ambiciosas, las declaramos con fe porque siempre creemos que el futuro es un lugar mejor.

En este contexto hacemos el ejercicio de definir cuales son los desafíos que debiera abordar la industria músical latinoamericana, partiendo por hacernos cargo de algunos “pendientes” que ya vienen cumpliendo decenios.

 

1.- Asociatividad Sectorial

Nos encontramos en un escenario sobre el cual se ha hecho fundamental que la visión de desarrollo se construya de manera conjunta. Para esto es clave que esfuerzos asociativos consoliden sus estructuras de trabajo y representatividad para la construcción de diálogos internos pero también para mejorar su agenda con las instituciones públicas. Las negociaciones necesarias para avanzar por mejores condiciones, regulaciones o la implementación de instrumento de fomento sectorial sólo se conquistan con la articulación colectiva. La reciente creación de la Asociación Gremial de Productores Fonográficos de Argentina, se suma a la discreta lista de asociaciones formalizadas en el continente organizadas con propósitos de fomento productivo. La cadena productiva del sector música debe estar cubierta por colegas que trabajando unidos y en nodos, para visualizar cuales son las mejoras y aportes que pueden desarrollar los propios actores para el fortalecimiento del sector.

 

2.- Vinculación de Agenda

Es recurrente que los subsectores de la Economía Creativa no dialoguen entre si y centren sus acciones en sus propias preocupaciones y agendas, pero es fundamental comprender que la vinculación con el mercado y el desarrollo económico de sus actores se basa en la participación de audiencias en torno al entretenimiento y como este dinamiza económicamente a las ciudades a través de otros servicios, tales como turismo, publicidad y marketing. Por lo tanto es clave que el sector música comience a desarrollar temas en común con audiovisual, diseño, videojuegos, gastronomía y turismo con el fin de articular bienes y servicios que le permitan a las audiencias participar de experiencias diseñadas desde una mirada multisectorial.

 

3.- Marcos Regulatorios

Queda aún mucho por desarrollar en este campo para el fortalecimiento del sector creativo. Los países, tanto gobiernos nacionales como locales, debieran centrar su atención primero en la definición de marcos regulatorios que permitan un desarrollo armónico del sector creativo en general y de la industria del entretenimiento en particular. Esto incluye, por ejemplo, que en el ámbito de la cooperación y relaciones internacionales, el sistema de aplicación y tarifario para visas temporales de trabajo sea acorde a la actividad cultural y la circulación artística, sin caer en el excesivo proteccionismo y permitiendo que producciones artístico-culturales desarrollados dentro de Latinoamérica, puedan mejorar su circulación dentro del continente en atención a la potencialidades que se generan en el intercambio de contenidos y profesionales. Otros temas complejos y que tienen ya un cierta grado de urgencia, es definir mejores estándares para la carga y beneficios tributarios del sector creativo y en particular de la producción de espectáculos de entretenimiento y cultura, a la vez que se desarrollan acciones que tiendan a proteger al mercado latinoamericano de la llegada de grandes corporaciones de la industria del espectáculo. Si se atienden estos marcos regulatorios, se podrá comenzar a pensar recién que avanzamos en la construcción de una sustentabilididad sectorial, entendiéndola desde lo económico, pero también desde lo social y ambiental.

 

4.- Reconocimiento

Finalmente una de las tareas a profundizar es la estructura que soporta el rescate, difusión y promoción del patrimonio musical, estructura que permita reconocer sus valores únicos y construya una trazabilidad asociada tanto a pueblos migrantes como a la herencia de comunidades indígenas en la construcción de nuestra sonoridad latinoamericana. Desde una lógica de mercado, el patrimonio por cierto tiene la posibilidad de explotarse de manera comercial, pero su valoración constituye principalmente una forma de construir discurso identitario, uno que se fortalezca en el diálogo con otros mercados globales, ya que es capaz de reconocer cuales son los valores propios y diferenciadores frente a la oferta global de contenidos musicales.

 

Son siempre nuevos/viejos desafíos porque se trata de temáticas en las que nos falta mucho por desarrollar y trabajar. Sólo equipos ejecutivos trabajando por una agenda común terminarán por solucionar problemáticas complejas para el real desarrollo de una industria musical latinoamericana que dialogue y se pare competitivamente en otros territorios y en un marco global.

 

Ricardo Lira Araya | Director Sonosapiens | @ricardolira_a